El conflicto político e institucional dentro del Poder Ejecutivo alcanzó un nuevo pico de tensión este viernes luego de que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, le pidiera públicamente la renuncia a la vicepresidenta Victoria Villarruel. En declaraciones a Radio Mitre, el funcionario calificó como una «barbaridad», un «disparate» y una «falta de respeto» las expresiones públicas vertidas por la titular del Senado. De manera categórica, Santilli instó a la vicemandataria a apartarse de su cargo si no comparte el rumbo de la gestión libertaria y la desafió abiertamente a que «dé un paso al costado, arme su proyecto y compita».
La dura embestida del jefe de Ministros se produjo como respuesta directa a una serie de publicaciones realizadas por Villarruel en la red social X, en las que cuestionó con severidad la estabilidad de Javier Milei. La vicepresidenta reaccionó tras un mensaje compartido por el Presidente atribuido a la diputada Lilia Lemoine, ante lo cual Villarruel manifestó sentir una «genuina preocupación» por el estado del jefe de Estado y acusó al Ejecutivo de alimentar «persecuciones imaginarias e insensateces». Asimismo, tildó esas réplicas oficiales como una «estupidez» e intimó al mandatario a presentar pruebas concretas sobre las acusaciones cruzadas en la interna.
El pronunciamiento de Santilli escala la disputa a un plano de quiebre institucional sin precedentes, al tratarse del reclamo de dimisión formulado por el principal articulador del Gabinete a una funcionaria electa por el voto popular. Desde el entorno presidencial acusan a la vicepresidenta de poner «palos en la rueda» y erosionar la gobernabilidad en lugar de acompañar la gestión. Mientras la Casa Rosada busca enfocar la agenda pública en el ingreso del proyecto de reforma del Banco Central al Congreso, la fractura expuesta de la fórmula de gobierno amenaza con paralizar las negociaciones clave en el Senado.





