Horas después de la presentación por cadena nacional focalizada en la causa Malvinas, el gobierno de Javier Milei concretó un giro de fondos estratégico para profundizar la presencia militar en la región austral. A través de una modificación presupuestaria publicada este viernes, el Ministerio de Defensa recibió un refuerzo de casi $218.000 millones, de los cuales más de $200.000 millones están destinados de forma prioritaria a reactivar y acelerar la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia y las obras de infraestructura de la Base Antártica Petrel. El reajuste se financió mediante la reasignación de partidas de Obligaciones a Cargo del Tesoro por más de $490.000 millones.
La inyección de recursos busca resolver el estancamiento de la plataforma logística fueguina —cuyo desarrollo inicial registraba un bajo nivel de ejecución— y convertir a Ushuaia en el polo operativo y de abastecimiento de las Fuerzas Armadas hacia el continente blanco. En paralelo, la asignación a la Base Petrel apunta a afianzar su reconversión como la principal puerta de entrada bimodal (marítima y aérea) a la Antártida, lo que permitirá complementar la logística que actualmente absorbe la Base Marambio gracias a la construcción de su nuevo muelle y la puesta a punto de su pista de aterrizaje.
La medida se enmarca en la estrategia de blindaje soberano adelantada por el Ejecutivo para resguardar el Atlántico Sur y proyectar la presencia nacional en la zona austral. De manera complementaria en la misma reestructuración de partidas, la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) sumó un incremento presupuestario de $30.519 millones, en un movimiento coordinado desde la Casa Rosada para fortalecer las tareas de monitoreo, control de navegación e inteligencia en las aguas adyacentes a las islas y la Antártida.





