Tras más de treinta días de restricciones y una creciente incertidumbre en los mercados energéticos, las autoridades de Teherán aseguraron que el Estrecho de Ormuz se encuentra plenamente operativo para el tráfico internacional. La medida pone fin a un periodo de bloqueo que generó una escalada en los precios del petróleo y puso en alerta a las principales potencias comerciales, que dependen de este paso clave para el transporte de cerca del 20% del crudo mundial.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores destacaron que la decisión de despejar la zona responde a un esfuerzo por estabilizar la región y garantizar la seguridad de la navegación civil. Durante el último mes, el tránsito por el estrecho se había visto severamente afectado por maniobras militares y tensiones diplomáticas, lo que obligó a numerosas empresas navieras a desviar sus rutas o suspender operaciones ante el riesgo de incidentes en el área.
A pesar de este anuncio de apertura, observadores internacionales mantienen una cautela moderada mientras se verifica la fluidez del paso de los buques petroleros en las próximas jornadas. La normalización del Estrecho de Ormuz es considerada vital para la economía global, y se espera que esta reapertura contribuya a una disminución gradual de la volatilidad en los mercados de materias primas que marcó el inicio de este año.





