El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer los datos correspondientes al segundo semestre de 2025, revelando que la pobreza en Argentina se ubicó en el 28,2%. Esta cifra marca un hito en la gestión económica actual, representando el registro más bajo desde el primer semestre de 2018, cuando el índice fue del 27,3%. Por su parte, la indigencia también mostró una mejora significativa al situarse en el 6,3%, lo que implica que aproximadamente 3 millones de personas aún no logran cubrir la Canasta Básica Alimentaria, aunque el universo de afectados se redujo en comparación con el 6,9% del período previo.
La mejora en los indicadores socioeconómicos se explica fundamentalmente por un crecimiento de los ingresos de los hogares que logró superar la dinámica inflacionaria del semestre. Mientras que la Canasta Básica Total (CBT) aumentó un 11,3%, los ingresos familiares promedio treparon un 18,3%, traccionados especialmente por la recuperación de los salarios no registrados, que mostraron un alza real por encima del nivel general de precios. Este fenómeno permitió que una mayor proporción de la población activa lograra traspasar la línea de flotación económica, reduciendo la brecha de pobreza al 35,7%.
Pese al optimismo por los números generales, el informe advierte sobre la persistencia de disparidades estructurales tanto geográficas como etarias. La pobreza infantil sigue siendo el desafío más urgente, afectando al 41,3% de los menores de 14 años, una cifra que, si bien descendió, duplica la media de otros grupos poblacionales. En términos regionales, el Noreste se mantiene como la zona con mayor incidencia de pobreza con un 32,7%, contrastando con la región de la Patagonia, que registró el índice más favorable del país con un 25,4%.





