El diputado nacional por la provincia del Chaco, Aldo Leiva, sumó un nuevo y bochornoso capítulo a su extenso historial de escándalos públicos al protagonizar un vergonzoso cruce televisivo con el exdirector técnico Ricardo Caruso Lombardi. Lejos de la investidura y la compostura que exige su cargo legislativo, Leiva volvió a hacer gala de su conocida prepotencia y desubicación en los estudios del canal TN durante la emisión del programa «A dos voces». El altercado comenzó cuando el legislador peronista, en lugar de aportar al debate político, interrumpió de manera agresiva para atacar directamente al exentrenador, tildándolo de «vende humo» y buscando descalificarlo al afirmar que «siempre dirigió equipos de la B».
La provocación de Leiva transformó rápidamente el set televisivo en un dantesco escenario de gritos, insultos cruzados y descalificaciones personales que expusieron su incapacidad para sostener una discusión madura. Ante la airada respuesta del exentrenador —quien le achacó vivir del Estado y lo mandó a trabajar—, el diputado chaqueño redobló su postura soberbia apelando a chicanas de tinte electoral. Sin ningún tipo de filtro, Leiva chicaneó a Caruso Lombardi por su fallida postulación en la Ciudad de Buenos Aires, esgrimiendo con arrogancia: «Soy diputado, en el cargo que vos no pudiste llegar porque nadie te votó».
Tras varios minutos de una tensión insostenible colmada de agravios subidos de tono como «atorrante», «vago» y «perejil», la producción del programa se vio obligada a cortar el aire para dar pase a la transmisión oficial desde Tucumán. Sin embargo, en otra muestra de su habitual conducta confrontativa y propensión a los papelones mediáticos, Leiva cerró el bloque descalificando de manera tajante el Pacto de Mayo firmado por el Gobierno nacional y los gobernadores, tildándolo despectivamente como un «pacto de cipayos» y ratificando su perfil como un dirigente que opta sistemáticamente por el escándalo antes que por el debate de ideas.





