Las terminales portuarias del Gran Rosario registraron un fuerte incremento en la descarga de granos, superando ampliamente los 4.200 camiones diarios en las últimas jornadas y marcando un salto del 37,6% respecto a los días previos. El principal motor de esta aceleración logística es el maíz tardío, que representa más del 52% de los cargamentos que llegan a los acopios y muelles de empresas como Bunge en Puerto General San Martín. Este flujo intenso responde a la fuerte demanda de compradores clave en Sudamérica, el norte de África y Asia, sumado a un acumulado de ventas externas programadas que obliga a los exportadores a acortar tiempos de carga en las barcazas y buques.
La intensidad en la llegada de vehículos puso en evidencia tanto la magnitud de la producción nacional como las asignaturas pendientes en materia de competitividad. El volumen exportado refleja que el dinamismo del campo sigue siendo el canal primario de ingreso de divisas para la economía nacional. No obstante, el masivo traslado de granos genera cuellos de botella en las rutas de acceso de Santa Fe, reactivando el reclamo histórico de los productores por la falta de infraestructura vial y la elevada carga impositiva en fletes y tasas locales, factores que restan rentabilidad al sector primario frente a los competidores regionales.
En paralelo, el sector agroexportador sigue de cerca las recientes medidas macroeconómicas impulsadas por el Gobierno nacional y el impacto de las reformas cambiarias y de desregulación vigentes. Si bien la unificación de criterios para los trámites de exportación y la búsqueda de mayor apertura han acelerado la firma de contratos internacionales, las entidades del campo sostienen que es indispensable acelerar la rebaja de retenciones y resolver las brechas logísticas para garantizar que este ritmo de despacho récord no se diluya en sobrecostos operativos a lo largo de toda la cadena de valor.





