La Cámara de Diputados de la Nación aprobó el proyecto de ley que establece el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, popularmente denominado Súper RIGI. La iniciativa, promovida con fuerza por el Poder Ejecutivo, cosecharon un total de 130 votos afirmativos frente a 106 rechazos tras un extenso debate parlamentario en el que se confrontaron visiones sobre el modelo de desarrollo económico. Con este resultado, el paquete de medidas estructurales supera su primer gran escollo legislativo y se traslada formalmente a la Cámara de Senadores para su revisión y eventual sanción definitiva.
Diseñado meticulosamente por el Ministerio de Economía, este nuevo marco normativo aspira a posicionar a la Argentina como un destino competitivo para desembolsos de gran escala en sectores de frontera tecnológica y manufactura avanzada. El núcleo del beneficio radica en un agresivo esquema que contempla sensibles exenciones impositivas, reducción de aranceles de importación para bienes de capital y flexibilizaciones en el acceso al mercado libre de cambios. Desde el oficialismo defienden que estas garantías son indispensables para otorgar previsibilidad jurídica a largo plazo y captar firmas globales que hoy eligen radicarse en otros países de la región.
Por su parte, los bloques de la oposición que votaron en contra manifestaron su profunda preocupación respecto al impacto que estas concesiones extraordinarias podrían tener sobre las arcas fiscales y la competencia con la industria nacional existente. Durante las exposiciones en el recinto, los legisladores críticos argumentaron que el proyecto resigna soberanía tributaria y otorga ventajas desproporcionadas a las corporaciones extranjeras sin exigir, en contrapartida, un plan firme de desarrollo para proveedores locales. El debate promete reactivarse con igual o mayor intensidad en el Senado, donde las fuerzas políticas provinciales jugarán un rol clave en el destino final de la ley.





