El receso invernal cerró con un balance positivo en volumen para el sector turístico en Argentina, alcanzando un impacto económico total de $2,12 billones (equivalente a unos 1.412 millones de dólares), lo que representa un crecimiento real del 2,5% a precios constantes en comparación con el año anterior. De acuerdo con el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), durante las semanas de vacaciones se movilizaron 4,6 millones de personas por el territorio nacional —4,2 millones de residentes y unos 400.000 turistas internacionales—, cifra que marcó un incremento interanual del 5,9% en la cantidad de viajeros.
Pese al aumento en el flujo de visitantes, la conducta de consumo reflejó la cautela del bolsillo. La estadía media se ubicó en 4 días, mientras que el gasto diario promedio por turista fue de $115.115. Al descontar la inflación, este desembolso diario significó una caída del 5,6% en términos reales respecto a la temporada previa. No obstante, el flujo constante de turistas extranjeros —provenientes principalmente de países limítrofes— funcionó como un sostén clave para compensar la moderación en los consumos de la demanda interna.
La temporada presentó un desempeño desigual según la región. Los destinos de nieve y montaña de la Patagonia y Cuyo registraron los mayores niveles de ocupación hotelera gracias a las nevadas de la segunda quincena de julio y al fuerte atractivo internacional. En contraste, los puntos turísticos tradicionales de la Costa Atlántica y otras zonas del centro del país mostraron un ritmo más moderado, caracterizado por estadías breves y escapadas de cercanía.





