El movimiento de piezas que lleva a Livio Gutiérrez a la conducción del Nuevo Banco del Chaco no es un hecho aislado, sino el primer eslabón de una serie de cambios inminentes que Leandro Zdero prepara para oxigenar su gestión. La salida de Gutiérrez de la Secretaría de Coordinación de Gabinete deja una vacante de altísimo voltaje político, ya que se trata del área encargada de articular todas las carteras ministeriales. Este recambio marca el inicio de una nueva etapa donde el mandatario provincial busca ajustar el ritmo administrativo y fortalecer el control político sobre las áreas más sensibles del Estado.
La gran incógnita que desvela a los pasillos de la Casa de Gobierno es quién ocupará el lugar que deja Gutiérrez. Según fuentes cercanas al Ejecutivo, el cargo será para alguien de extrema confianza de Zdero, un integrante de su núcleo duro con capacidad de gestión y, fundamentalmente, con aspiraciones políticas de peso en la ciudad de Resistencia. El gobernador entiende que necesita un «armador» en ese puesto que no solo coordine el gabinete, sino que también sirva de terminal política para consolidar el territorio en la capital chaqueña de cara a los desafíos electorales futuros.
Esta readecuación del gabinete se da en un contexto donde la eficiencia operativa se ha vuelto la prioridad absoluta para el Gobierno provincial. La urgencia por cubrir la Secretaría de Coordinación responde a la necesidad de no perder el pulso de las políticas públicas mientras se ejecutan otros movimientos en segundas y terceras líneas de diversos ministerios. Con este esquema, Zdero busca un doble efecto: profesionalizar la banca pública con Gutiérrez a la cabeza y, simultáneamente, potenciar a un cuadro político de su mesa chica que pueda caminar la ciudad y dar respuestas directas a los vecinos de Resistencia.





