El consumo de los hogares volvió a mostrar una señal de cautela al registrar una caída del 1% interanual y un retroceso del 1,6% en la medición desestacionalizada respecto al mes previo. De acuerdo con el último reporte del Indicador de Consumo elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el resultado quebró la breve racha de dos meses consecutivos con variaciones en alza. La entidad empresarial advirtió que la masa de ingresos de las familias continúa condicionada por el arrastre de períodos anteriores y que el crédito al consumo se mantiene restringido, lo que paraliza la demanda de bienes durables y semi-durables en el mercado interno.
La retracción se sintió con mayor intensidad en rubros ligados al esparcimiento y la renovación de bienes. Sectores como indumentaria y calzado retrocedieron un 4,6% interanual, mientras que el apartado de transporte y vehículos acusó un impacto del 7,4%, traccionado por la menor venta y patentamiento de unidades automotrices. La contracción más pronunciada se verificó en recreación y cultura, que bajó un 8,1%. En contraste, los gastos vinculados a vivienda, alquileres y servicios públicos mostraron un incremento interanual del 9,4%, explicado principalmente por un mayor consumo residencial de energía eléctrica.
El comportamiento del consumo masivo expone una pronunciada brecha con respecto a la actividad económica general. Mientras el comercio minorista y la industria manufacturera orientada al mercado local continúan transitando un escenario de ametatamiento, las actividades primarias y de enclave —como el agro, la minería y el desarrollo hidrocarburífero— sostienen indicadores de dinamismo y traccionan las divisas del país. Analistas y referentes del sector coinciden en que la consolidación de la baja inflacionaria será condición indispensable para recomponer el poder adquisitivo real y permitir que la recuperación económica se extienda hacia el consumo masivo.





