Los relevamientos de precios y análisis macroeconómicos correspondientes al mes de agosto señalan una continuidad en el proceso de desaceleración de la inflación en Argentina. De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido por el Banco Central y las estimaciones semanales de consultoras privadas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registraría una variación mensual en torno al 1,5%. Este comportamiento responde principalmente al menor ritmo de aumento en los productos de la canasta básica y alimentos, sumado a una mayor estabilidad en la cotización de los tipos de cambio financieros y el dólar oficial.
El desempeño proyectado para agosto consolidaría una trayectoria descendente en comparación con los registros de los primeros meses del año, estableciendo un nuevo piso mensual en el ritmo de evolución de los precios. Entre los factores determinantes para esta desaceleración destacan la contracción de la demanda agregada, el esquema de ancla fiscal sostenido por el Poder Ejecutivo y la prudencia en la política monetaria. Asimismo, los precios regulados como las tarifas de servicios públicos y combustibles mostraron ajustes de menor magnitud en comparación con los trimestres previos, amortiguando la presión sobre el indicador general.
Pese a las señales positivas en el frente inflacionario, los analistas y entidades financieras mantienen cautela respecto a las proyecciones para el último cuatrimestre. Si bien la desaceleración del IPC mejora las expectativas sobre el poder adquisitivo del salario y el consumo interno, el desafío de las autoridades radica en sostener este sendero descendente sin generar distorsiones en los precios relativos ni resentir la recuperación de la actividad económica. En este contexto, el foco del mercado estará puesto en el dato oficial que publicará el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) a mediados de septiembre.





