El ámbito bursátil e inversor atraviesa un clima de cautela generalizada a pesar de las señales positivas que enviaron los recientes balances corporativos. Principales compañías del panel líder, tales como Pampa Energía, Telecom y Grupo Supervielle, informaron resultados operativos favorables durante el último trimestre que reflejan solidez en sus respectivas operaciones. Sin embargo, la atención de la plaza financiera continúa centrada en el sector bancario, donde se percibe tensión debido al incremento en los niveles de morosidad de los créditos y a los crecientes contrapuntos operativos con las billeteras virtuales.
Esta incertidumbre se tradujo de forma directa en la cotización de los activos locales de renta variable. El índice S&P Merval medido en moneda extranjera registró una contracción que lo ubicó por debajo del umbral de los 1.900 puntos, alejándose de los valores máximos que había alcanzado a lo largo del primer semestre. Paralelamente, el indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan mostró un nuevo sesgo alcista hasta situarse en los 467 puntos básicos, reflejando el menor apetito por la deuda soberana en un marco de volatilidad global y doméstica.
En el mercado cambiario, las cotizaciones alternativas interrumpieron la senda descendente de las jornadas previas. El dólar blue anotó un avance hasta ubicarse en los 1.535 pesos para la venta en las cuevas de la city porteña, mientras que el tipo de cambio oficial minorista se mantuvo sin variaciones de relieve en las pizarras, cerrando la rueda en un promedio de 1.520 pesos. Este comportamiento de los dólares paralelos mantiene en alerta a los operadores ante el impacto que pueda tener en la brecha cambiaría durante la segunda mitad del mes.





