La posibilidad de acceder a una jubilación se volvió más estrecha para miles de personas en Argentina: entre enero y septiembre de 2026, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) otorgó un 43% menos de nuevas jubilaciones que en el mismo tramo de 2025, alcanzando un total de 151.707 beneficios. Esta fuerte reducción se produce en un escenario donde una parte considerable del mercado laboral transcurre fuera del empleo registrado, crece la figura del monotributo y se achican las alternativas reales para completar los 30 años de aportes exigidos por el sistema.
Para cumplir con los requisitos formales de acceso, el régimen previsional demanda una edad mínima de 60 años para las mujeres y 65 para los hombres, además de las tres décadas de contribuciones acumuladas. Ese umbral explica la centralidad que históricamente tuvieron las moratorias para paliar las trayectorias laborales discontinuas o incompletas de los ciudadanos. “Cada vez se necesitaron todos los años de las moratorias para poder completar los años de aportes que se exigen”, explicó una abogada especialista en la materia al analizar la situación actual del sector.
El retroceso en las estadísticas no se mide solamente en la comparación interanual con 2025, sino que también profundiza una tendencia a la baja frente a los volúmenes previos. De acuerdo con los registros, las altas jubilatorias de los primeros nueve meses de 2026 fueron un 52% inferiores a las observadas en el mismo período de 2024. En este marco de contracción, el 43% de quienes sí lograron jubilarse debió recurrir de manera indispensable a una moratoria para regularizar sus períodos sin aportes, dejando en evidencia que “los empleos a los que la gente accede no siempre están registrados”, tal como señaló la abogada Markarián.





