Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron un descenso del 3,8% interanual, acumulando un retroceso del 2,7% durante los primeros siete meses del año, según el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). La contracción responde al agotamiento del impacto del medio aguinaldo y a una mayor asignación del ingreso familiar al pago de tarifas de servicios. Ante este escenario, la demanda se mantiene estrictamente acotada al abastecimiento de la canasta básica de alimentos y medicamentos, desplazando la adquisición de bienes durables.
El desglose sectorial de la entidad refleja que la caída afectó a seis de los siete rubros relevados. Las retracciones más severas se anotaron en Textil e indumentaria con una baja del 5,6%, Bazar, decoración y muebles con el 5,5%, y el segmento de Almacén, alimentos y bebidas que retrocedió un 5,4%. La postergación en la compra de artículos no esenciales evidencia la reorganización del presupuesto de los hogares ante el nuevo cuadro de precios relativos.
La evaluación del sector comercial muestra un deterioro en el clima de negocios: el 44,5% de los locales pyme encuestados por CAME calificó su situación operativa actual como «desfavorable». Los comerciantes advierten que la suba de costos fijos combinada con la menor liquidez del público reduce drásticamente los márgenes de rentabilidad. En este contexto, un 61,5% de las empresas considera que no es momento para encarar nuevas inversiones, frenando proyectos de expansión.
Como contrapartida al freno en los locales físicos, el canal de venta online de los comercios tradicionales registró una suba del 14,9% interanual. El vuelco al comercio electrónico responde al intento de los negocios por sostener el volumen de operaciones y a la búsqueda activa por parte de los compradores de promociones, descuentos y esquemas de financiamiento en cuotas para amortiguar el impacto sobre el bolsillo.





