El mercado interno atraviesa un escenario de persistente debilidad que ni las grandes plataformas de descuentos lograron revertir. Los resultados del último CyberMonday, desarrollado a comienzos de noviembre, dejaron un balance adverso en gran parte del sector comercial, encendiendo luces de alerta de cara al cierre de un año que las empresas ya prevén con números en rojo. Según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), la facturación total creció apenas un 7% nominal —quedando por debajo de la inflación—, mientras que las órdenes de compra disminuyeron un 6% interanual.
El comportamiento del consumo evidenció un profundo cambio en los hábitos de las familias: el incremento del volumen de unidades vendidas estuvo traccionado casi exclusivamente por alimentos y productos de primera necesidad, rubros para los cuales los compradores aprovecharon las promociones disponibles. En contraste, sectores históricos de gran peso como el de electrodomésticos y tecnología sufrieron fuertes caídas interanuales de hasta el 15% en unidades, obligando a las empresas a sostener planes de hasta 18 cuotas sin interés que dejaron sus márgenes de rentabilidad al límite.
Con este panorama, las expectativas del sector comercial se trasladan ahora a las últimas ventanas de venta del calendario, como el Black Friday y las fiestas de fin de año. Aunque las marcas confían en que estas fechas permitirán dinamizar el mercado y mejorar parcialmente los balances anuales, los empresarios advierten que las condiciones necesarias para atraer compradores —basadas en resignar márgenes y absorber costos financieros— dejarán escasa ganancia en un mercado que ya anticipa cautela hacia el próximo período.





