El Gobierno nacional se encuentra ultimando los detalles para el arribo del papa León XIV, previsto para este domingo en el marco de una visita oficial de gran impacto político, social y religioso que marca el regreso de un pontífice al país después de 39 años. La llegada del Santo Padre se produce en un escenario interno convulsionado para la administración libertaria, atravesado por discusiones legislativas y reacomodamientos políticos.
De acuerdo con el cronograma previsto, el presidente Javier Milei recibirá al Papa en Aeroparque y, posteriormente, mantendrán una reunión privada en la Casa Rosada antes de participar de un acto conjunto en el Palacio Libertad. Desde la Casa Rosada manifestaron su expectativa de que la visita mantenga un estricto tono institucional y se desarse al margen de las disputas partidarias locales, apostando a que el mensaje papal se enfoque en los grandes debates globales, como el rol del Estado, la pobreza y la regulación de la inteligencia artificial.
No obstante, la visita papal genera diversas lecturas en el tablero político argentino. Mientras el oficialismo procura ordenar su agenda legislativa y bajar la tensión de sus internas, distintos sectores de la oposición y de la propia coalición observan con atención el contenido de los discursos del Pontífice, en una semana donde las divergencias sobre el rumbo económico y social han vuelto a ocupar el centro de la escena pública nacional.





